Bastidor bordado co lema "Smash the patriarchy"

El craftivismo seguramente no será la clase de activismo que valore quien cita a Marx o Bakunin con una fe entregada, pero pone en evidencia la gran efectividad que pueden llegar a tener las pequeñas acciones, las acciones centradas en la vida privada y comunitaria. La efectividad de este tipo de prácticas no depende de la atención que les presten los medios de comunicación ni de las concesiones que se les arranquen a los políticos. E, incluso así, consiguen iniciar procesos de empoderamiento individual y colectivo, consiguen una fuorte implicación por parte de las participantes y le hurtan pequeñas cuotas de poder al sistema capitalista.

Knit graffiti en Sussex Lane realizado por Magda Sayeg
Knit graffiti en Sussex Lane realizado por Magda Sayeg (foto de JAM Project)

Quizás una de las expresiones más conocidas de craftivismo sea el yarnbombing (también llamado yarn storming, guerrilla knitting, kniffiti o graffiti knitting) consistente en intervenciones en el espacio público a través de tejidos realizados por múltiples participantes organizadas. Pero hay que destacar que el craftivismo comprende cualquier tipo de manifestación artesanal y que los objetivos y motivaciones de sus actividades, como en cualquier otra forma de activismo, son múltiples y muy diversas. Pero en este artículo quiero poner atención en dos especificidades del craftivismo textil: el provecho que las activistas obtienen de desenvolver este tipo de actividades y la importancia de practicar la propaganda por el acto, utilizando terminología anarquista.

Una de las razones por las que las activistas se comprometen tan profundamente y durante tan largo tiempo con esta forma de hacer, se encuentra en los beneficios que las artesanías reportan, los cuales pueden ser distintos para cada persona. En lo referente a lo colectivo, el craftivismo es capaz de generar un espacio comunitario en el que el reconocimiento por parte de las demás participantes y del vecindario tiene un papel importante en el aumento de la autoestima tanto individual como del grupo social.

Hace ya tiempo que el feminismo proclamó que lo personal es político. Siguiendo este aprendizaje, es interesante ver cómo las craftivistas sacan las actividades domésticas al espacio público para dotarlas de nuevos significados e intervenir en la política local, sosteniendo la evidencia de que lo doméstico también es capaz de provocar cambios sociales. En sus acciones intervienen sobre el espacio físico para transformarlo y hacer reivindicaciones ecologistas, antimilitaristas o, para resumirlo mejor, humanistas. Pero hay que destacar que, el simple hecho de tejer en público, constituye un acto político con impacto en el entorno.

Cartel para el evento del Día Mundial de Tejer en Público de 2016 convocado por Crealia y Labart.
Cartaz para o evento do Día Mundial de Tecer en Público do 2016 convocado por Crealia e Labart.

Cualquier persona que haya tejido en público sabe la curiosidad e incluso la estupefacción que experimentan las personas a su alrededor, provocada por el hecho de sacar una actividad de su contexto habitual – el doméstico – y exponer en público el propio acto creativo. Este efecto provocador se ve multiplicado si el espacio escogido para tejer es un espacio masculinizado o que se considera que no es apto para este tipo de actividades – el lugar de trabajo, la escuela, un evento cultural… -. Esta asociación de las actividades textiles con la feminidad y con el ámbito doméstico aparece subvertida también en las acciones desarrolladas por los colectivos de hombres tejedores, que centran la reflexión en el cuestionamiento de los roles de género y en la búsqueda de nuevas masculinidades.

Acción del colectivo chileno Hombres Tejedores
Acción do colectivo chileno Hombres Tejedores

Por otra parte, si atendemos al provecho que se obtiene de manera individual, las activistas han referido múltiples beneficios que parten de la resignificación de actividades tradicionalmente femeninas y confinadas al ámbito doméstico. Además del simple placer o de la relajación que se obtiene al realizar una actividad manual, también se reconoce que el acto de tejer puede servir como herramienta de meditación, como vehículo de canalización del pensamiento. En este sentido, las craftivistas Annuska Angulo y Miriam Martínez han insistido mucho en la asimilación del tejido con una forma de escritura, capaz de reportar, por lo tanto, los mismos beneficios. Se trata, en este caso, de transmutar una actividad comúnmente subestimada en una herramienta intelectual y empoderadora que conserva y transmite una tradición al tiempo que se acciona para explorar nuevos horizontes.

Los textiles fueron los primeros libros. De hecho, “tejer” y “texto” comparten la misma raíz latina, “textere”, que significa “tejer”. Lo que vemos en México es la continuación de nuestras “escrituras”, que vienen desde nuestras culturas antiguas y que a través del tejido transmitían sus cosmovisiones. En nuestro país, las artesanías son nuestros libros y un acto de resistencia. Venimos de una cultura que resiste y persiste y seguimos tejiendo porque nuestra madre nos enseñó y a ella su madre y así…

Miriam Martínez

Además de todas estas formas de subversión, existe una idea transformadora y transversal que las une y subyace a todas ellas: la convicción de que la artesanía puede ejercer como agente de cambio de la cultura material y, colateralmente, de la vida política y social. El hecho de realizar objetos con las manos, por sí solo, constituye un acto de protesta y rebelión ante el materialismo y el consumismo capitalistas. E incluso podemos decir que es capaz de proponer una alternativa de consumo (que en ningún caso pretende ser única) que le otorga a la creadora varios poderes: el poder creativo, la capacidad de autoabastecerse y alcanzar cierto grado de independencia, la capacidad de incrementar la autonomía personal y tomar decisiones respecto a los objetos que usa.

A pesar de todo, no podemos pretender que cualquier persona que desarrolle una actividad artesanal sea, de hecho, una activista. El elemento fundamental en esta nueva cultura material es, sin duda, la consciencia. La consciencia, en primer lugar, de la relación que mantemos con la actividad que realizamos y con el objeto creado: se trata de responsabilizarse de los objetos que usamos, de valorar tanto el trabajo como las relaciones de afecto que establecemos con la parte material de nuestras vidas, de comprender los significados culturales y sociales que los objetos contienen, de comprender la conexión que une la vida humana con los materiales, los procesos y la sostenibilidad del planeta.

En última instancia, se trata de ser conscientes de estar efectuando un acto de resistencia. Cada vez que rechazamos comprar productos fruto de la explotación – tanto humana como natural -, que decidimos expresar nuestra creatividad en los objetos que utilizamos o que establecemos algún afecto por ellos, redimiéndolos de su simple materialidad, limitamos el poder que el sistema capitalista tiene sobre nosotras. A esto me referí al inicio del artículo al nombrar la propaganda por el acto: idear estrategias basadas en la construcción de algo en lugar de la oposición a algo, proponer y propagar una forma de vida por medio de su práctica inmediata.


+ INFO

Craftcabanyal 

Craftivism (Wikipedia)

Craftivism (Betsy Greer)

Craftivismo: artesanía para hacer lo que se pueda hacer (Monográfica.org)

El craftivismo: lo que es y lo que podría ser (Centro de Cultivos Contemporáneos del Barrio)

El mensaje está en el tejido (Sin Embargo)

El poder de crear: DIY o el fenómeno que vino para quedarse (Slow Fashion Next)

Feminist Fibert Art

Haz lo que te dé la lana (El Periódico)

Hombres Tejedores: romper estereotipos de género tejiendo bufandas (Yorokobu)

La búsqueda de cambios sociales desde las manualidades (La Matriz)

Prácticas artísticas textiles y activismo (Puntadas subversivas)

Qué es el craftivismo: artesanía por un mundo mejor (Diario artesanal)

Tejer con la vagina, otra forma de activismo político (Sopitas.com)

Tejer es punk (Página 12)

Imagen de portada: Bordado “Smash the Patriarchy” de Moonrise Whims.

Este texto tamén está dispoñible en: Galego

Comentarios

Envía el primer comentario!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

For security, use of Google's reCAPTCHA service is required which is subject to the Google Privacy Policy and Terms of Use.

I agree to these terms.